Cerca de la base del Nch’kay’, o monte Garibaldi, la comunidad de Squamish, en el oeste de Canadá, ha vivido durante décadas con la amenaza de grandes flujos de escombros. Estas rápidas avalanchas de lodo, agua, árboles y rocas pueden caer en cascada por el río sin previo aviso. El río Cheekye, cuyo nombre procede de la palabra Skwxwú7mesh(lengua de la Nación Squamish) que significa “aguas turbias”, tiene una larga historia de estos eventos. Debido al riesgo histórico, el desarrollo en el abanico aluvial -el amplio depósito de sedimentos que se forma donde el río se extiende en la base de la montaña- estuvo restringido durante años. A pesar de que muchas viviendas y negocios existentes en el abanico estaban en riesgo, poco se había hecho para mitigarlo. Sqomish Sea to Sky Developments, una asociación entre la Nación Squamish y la empresa local de desarrollo inmobiliario Matthews West, posee algo más de 500 acres de estos terrenos. “El terreno ha estado destinado al desarrollo desde principios de la década de 1980, pero ha permanecido restringido hasta que el riesgo de flujo de escombros pueda gestionarse adecuadamente. Viviendas, negocios, parques y otras infraestructuras existentes rodean el terreno y también se beneficiarán del proyecto”, afirmó Jenni Chancey, gerente de proyecto sénior de Matthews West. Los planes iniciales de desarrollo contemplan la construcción de viviendas e infraestructura de apoyo. Lograrlo de forma segura requería una solución capaz de soportar un evento de flujo de escombros con periodo de retorno de 10,000 años. El equipo de Sqomish Sea to Sky Developments dedicó más de una década a estudiar el riesgo para identificar una vía viable de desarrollo futuro. El resultado es una barrera única en su género, diseñada por BGC Engineering (BGC), anclada a un afloramiento rocoso natural en lo alto de las montañas. Aunque permanece oculta para las comunidades aguas abajo, la barrera contra flujo de escombros Cheekeye desempeñará un papel crucial en su protección.

Colaboración y planificación.

Kiewit Construction Services ULC se integró en 2019 para apoyar el desarrollo del proyecto, evaluar la constructibilidad de los diseños de BGC y determinar lo necesario para construir una estructura tan inusual y un diseño innovador en terreno complejo. Jesi Neill, patrocinador de proyecto (sponsor) por parte de Kiewit, ha participado desde esa fase inicial. Esa participación temprana resultó esencial a medida que el proyecto se fue definiendo. El río Cheekye es una parte clave del ecosistema circundante, ya que conecta con hábitats aguas abajo de alto valor piscícola. Los diseñadores debían proponer una solución que redujera el riesgo de flujo de escombros, mantuviera la integridad ambiental, preservara el comportamiento natural del río y minimizara los impactos a largo plazo. La barrera tiene 27 metros de altura e incluye una abertura controlada diseñada para funcionar solo durante grandes eventos de flujo de escombros. “La abertura central de la estructura permite el paso del río y de escombros de pequeña escala, pero bloquea eventos catastróficos que serían perjudiciales para las personas y la infraestructura aguas abajo”, explicó Neill.

Ejecución con recursos propios

A ambos lados de la abertura, grandes estribos fabricados con 53,500 metros cúbicos de concreto compactado con rodillo (CCR) sostienen la estructura. El CCR es una mezcla de concreto seco que se dosifica, se coloca en elevadores y se compacta con equipo pesado. Para apoyar la construcción en un entorno remoto, Kiewit trituró los agregados de CCR en sitio y dosificó tanto el concreto tradicional como el CCR mediante una planta instalada en el sitio. “Optamos por instalar una planta de dosificación en sitio, ya que transportar concreto por carreteras de montaña en invierno sería complicado”, señaló Neill. “Esto nos permitió continuar trabajando durante el invierno sin detenernos”. Este enfoque también redujo los transportes a lo largo de un corredor de ciclismo de montaña muy transitado, lo que minimiza las molestias a la comunidad y reduce la huella ambiental del proyecto.

Optimización del CCR

Desde el diseño inicial hasta la construcción, el equipo de Kiewit aportó a BGC recomendaciones centradas en la construcción para perfeccionar el plan de CCR. Queríamos desafiar el status quo en diseños de mezcla, técnicas de colocación y equipos”, dijo James Goggans, gerente de planificación de Kiewit. Esa colaboración dio lugar a varias innovaciones. Una consistió en utilizar un accesorio de cepillo para minicargador para el corte en verde de capas de CCR, sustituyendo el método tradicional con agua. El cambio eliminó los problemas de escorrentía y protegió aún más el río que atraviesa el sitio. Otra innovación adoptó un concepto utilizado en la obra de Kiewit en la presa de Oroville, en California, sustituyendo el cimbrado tradicional por canastillas de alambre tipo tierra estabilizada mecánicamente para crear caras verticales de CCR. El enfoque mejoró la seguridad al eliminar la necesidad de colocar cimbras en pendientes pronunciadas y aumentó la eficiencia productiva. “Son técnicas que nuestra gente llevará a proyectos futuros”, dijo Goggans. “Muchos de nuestro personal staff y craft concluyen este proyecto con una experiencia en CCR que será esencial en el futuro”

Un proyecto que formó personas

Además de la experiencia en CCR, el proyecto brindó a los integrantes del equipo exposición a una amplia variedad de disciplinas. “El equipo tuvo la oportunidad de participar en movimientos de tierra, perforación y disparo, trituración, desvíos de ríos, encofrado de concreto, barra de refuerzo, dosificación y colado de concreto, dosificación y colocación de CCR, topografía, control de calidad y rehabilitación”, indicó Goggans Neill señaló que el desarrollo del personal fue uno de los aspectos más gratificantes del proyecto. “Una de las mejores partes del trabajo fue poder desarrollar a tantas personas talentosas”, comentó. “Ya sea que nuestros ingenieros de campo evolucionen hacia sus primeros roles como superintendentes o ingenieros de proyecto, o que los superintendentes se desarrollen hasta convertirse en gerentes de construcción” Ese enfoque de liderazgo no pasó desapercibido. Neill fue nominado para el Premio Peter Kiewit a la Excelencia en la Gestión 2025, el mayor reconocimiento interno de la empresa a la gestión de proyectos.

Construir donde la montaña sigue en movimiento

La construcción de la barrera requirió una vigilancia constante del entorno. El sitio se ubica en una trayectoria activa de flujo de escombros, y el equipo experimentó tres eventos durante la construcción. “Cuando se trabaja en una trayectoria de flujo de escombros, la disciplina en el cumplimiento de los protocolos de seguridad es esencial”, señaló Neill. El equipo monitoreó el clima, las condiciones de la montaña y la actividad del río. Cámaras y sistemas de alarma especializados emitían alertas de evacuación inmediatas cuando cambiaban las condiciones. “Dimos un enfoque prioritario a los protocolos de evacuación de emergencia y, hasta la fecha, no se han presentado incidentes durante ninguna alerta”, afirmó Neill. La construcción de esta barrera también requirió un desvío del río en dos fases para que las cuadrillas pudieran construir cada sección de forma segura. En julio de 2025 se alcanzó un hito clave cuando el río se desvió por primera vez a través de la abertura central, marcando la mitad del proyecto y permitiendo iniciar el desarrollo aguas abajo.

Más fuertes juntos

El proyecto, con una duración de dos años y una inversión de 130 millones de dólares, supera el 90% de avance, no ha registrado incidentes reportables y se prevé que concluya por debajo del presupuesto y antes de lo previsto. La colaboración entre todas las partes fue clave para lograr este resultado. “He trabajado en muchos proyectos donde la relación entre el equipo constructor y el cliente era “suficiente”, pero Cheekeye ha sido diferente”, comentó Goggans. “La relación entre todos los equipos implicados ha sido extraordinaria” Ese compromiso compartido definió la forma en que el equipo abordó el trabajo su significado para ellos. “La relación positiva con el cliente permitió un trabajo en equipo eficaz durante todo el proyecto”, afirmó Neill. “Siempre se sintió que todos avanzábamos en la misma dirección, hacia los mismos objetivos. Esta colaboración y el trabajo en equipo crearon un entorno en el que las personas estaban motivadas para venir a trabajar y ser parte de un proyecto tan relevante para la comunidad local”. Chancey señaló que el orgullo de Kiewit fue evidente durante toda la construcción. “Siempre fue muy positivo interactuar con miembros del equipo de Kiewit, desde ingenieros de campo hasta superintendentes y directivos que participaban en reuniones clave”, comentó. “Ha sido una gran experiencia. Realmente valoramos su profesionalismo y la oportunidad de conocerlos más allá del ámbito laboral”.

Tranquilidad duradera

El equipo entregará próximamente la barrera contra flujo de escombros Cheekeye al Distrito de Squamish para su operación y mantenimiento a largo plazo. Mientras continúan las labores finales de rehabilitación del sitio, la estructura ya representa una tranquilidad largamente esperada para las comunidades aguas abajo y una base para el crecimiento futuro. Para el equipo que lo construyó, brindar esa seguridad es un motivo de profundo orgullo. “Este proyecto es un claro ejemplo de lo que puede lograrse mediante un verdadero trabajo en equipo y colaboración”, afirmó Neill. “Trabajar tan estrechamente nos permitió ofrecer una solución de alto impacto para esta comunidad. Es un recordatorio de que realmente somos más fuertes juntos”