Temporada tras temporada, el equipo del proyecto paso de Vail oeste de la I-70 está transformando la forma en que los conductores, los usuarios de los senderos y la fauna silvestre se desplazan por uno de los corredores montañosos más exigentes de Colorado.
Cada primavera, desde 2021, cuando la nieve comienza a derretirse en las Montañas Rocosas de Colorado, se reanudan las obras en la Interestatal 70 (I-70), en el paso de Vail. Miles de viajeros se dirigen hacia complejos turísticos, rutas de senderismo y localidades de montaña, mientras que el tráfico de mercancías circula por uno de los corredores de transporte más transitados del estado.
Para el equipo de Kiewit Infrastructure Co. que trabaja en el proyecto paso de Vail oeste de la I-70, la primavera marca el inicio de otra temporada de construcción con plazos ajustados. A diferencia de la mayoría de los proyectos de carreteras, las obras en el paso de Vail no pueden continuar durante todo el año. Los inviernos rigurosos en las montañas, las frecuentes tormentas de nieve y las altitudes que superan los 10,000 pies han limitado el trabajo de campo a unos cinco meses al año. Cuando llega el invierno, las obras se detienen, pero el equipo sigue centrado en mejorar.
Lo que podría haberse considerado un obstáculo importante se ha convertido en una de las mayores ventajas del proyecto. El equipo aprovechó cada temporada baja para evaluar todos los aspectos de su trabajo.
“Al finalizar cada temporada de trabajo, podíamos reunirnos como equipo y plantearnos cómo podíamos mejorar al menos 10% de cara a la siguiente temporada”, afirmó el gerente de construcción, Fred Foglesong.
“La temporada baja nos brindó la oportunidad de hacer una pausa, reiniciar y optimizar”, añadió el gerente de proyecto, Ryan Konen.
La mentalidad de mejora continua marcó prácticamente todas las decisiones que se tomaron a lo largo de los seis años que duró el proyecto.
Una nueva visión del paso de Vail
Con una extensión aproximada de 10 millas a lo largo de la I-70 en Vail, el proyecto aborda uno de los tramos de la interestatal de Colorado con mayor volumen de tráfico y que, históricamente, ha planteado mayores dificultades. Durante los meses de mayor afluencia del verano, más de 32,000 vehículos circulan por este corredor cada día, por una carretera con pendientes pronunciadas, curvas cerradas, condiciones climáticas cambiantes y un intenso tráfico de camiones comerciales.
Los datos sobre accidentes recopilados a lo largo de los años y las numerosas horas de cierre total de la carretera llevaron al Departamento de Transportes de Colorado (CDOT) a replantear el corredor con un único objetivo: mejorar la seguridad pública y la confiabilidad de los desplazamientos.
Para lograr ese objetivo fue necesario llevar a cabo importantes mejoras en la carretera y los puentes, reubicar tramos del adyacente Vail Pass Recreation Trail y modernizar los sistemas de drenaje, monitoreo del tráfico y comunicaciones.
El CDOT y Kiewit abordaron el corredor como un sistema interconectado, combinando mejoras viales y estructurales con tecnología, medidas de protección ambiental y elementos diseñados para reducir los riesgos para los conductores, los usuarios de los senderos y la fauna silvestre.
Las obras comenzaron con una nueva rampa de emergencia para camiones fuera de control, dotada de un sistema de recolección de materiales peligrosos, que se terminó a finales de 2021. Su trazado más recto está diseñado para reducir el riesgo de volcaduras y los consiguientes derrames de materiales peligrosos, y se calcula que la rampa ya se ha utilizado unas 40 veces en situaciones de emergencia desde su terminación.
Otras mejoras, entre ellas la corrección de curvas, acotamientos más anchos y un carril auxiliar de ascenso en dirección este para los vehículos más lentos, mejorarán la fluidez del tráfico y darán a los equipos de respuesta a emergencias más espacio para atender los incidentes de manera segura sin tener que cerrar toda la autopista interestatal. Los pasos de fauna y las cercas brindarán un paso más seguro para los animales, al tiempo que contribuirán a reducir las colisiones con vehículos.
Ejecutar ese alcance de trabajo interconectado en ventanas de cinco meses significaba que el equipo no podía permitirse abordar la misma operación de la misma manera dos veces.
Aprendizaje entre temporadas
El calendario de obras estacional dividió de forma natural el proyecto en operaciones repetibles. Un año, los equipos construyeron un paso de fauna. La temporada siguiente, construyeron otro. Lo mismo ocurría con la construcción de puentes y con otras actividades de obra importantes.
Al finalizar cada temporada de obras, los responsables del proyecto se reunían para analizar qué había funcionado, qué no y en qué aspectos se podía mejorar la eficiencia. El equipo actualizó los planes de trabajo, utilizó fotografías para documentar los métodos que habían dado buenos resultados y compartió su experiencia sobre el terreno antes de que los equipos regresaran la primavera siguiente.
Las evaluaciones realizadas durante la temporada baja también brindaron al equipo la oportunidad de responder a los comentarios del público. En 2025, se ejecutaban tres contratos distintos en el paso de Vail, cada uno con su propia configuración de tráfico en la zona de obras. A partir de los comentarios de la comunidad, el CDOT y Kiewit combinaron las tres configuraciones en un único plan de control de tráfico para todo el corredor, con el fin de facilitar la circulación por la zona.
“Al armonizar nuestras estrategias de gestión del tráfico en un enfoque único y coherente, mejoramos considerablemente la experiencia de los usuarios de la carretera”, afirmó Karen Berdoulay, ingeniera de programas de la Región 3 Este del CDOT. “Obtener una calificación de 100% en la revisión independiente del control de tráfico es un resultado excepcional que dice mucho de la dedicación del equipo a la seguridad”.
El equipo también se basó en la experiencia acumulada en toda la empresa Kiewit. Antes de construir los pasos de fauna, los responsables del proyecto consultaron a otros equipos de Kiewit que habían finalizado recientemente estructuras similares e incorporaron esas experiencias a sus planes de trabajo.
“No tuvimos que reinventar la rueda”, afirmó Konen. “Pudimos aprovechar lo que habían aprendido, incorporarlo a nuestros planes de trabajo y seguir mejorando a partir de ahí”.
Resolución de problemas a gran altitud
El entorno montañoso obligó al equipo a replantearse incluso las decisiones de construcción más rutinarias. El suministro de materiales se convirtió en uno de los mayores retos logísticos del proyecto.
Dado que los precios locales de la mezcla asfáltica eran elevados, el equipo decidió acarrear la mezcla asfáltica desde las propias plantas de Kiewit en la región de Front Range. Este enfoque poco convencional exigió una coordinación minuciosa a lo largo de un trayecto de entre dos y tres horas por terreno montañoso, pero, en última instancia, supuso un ahorro de más de un millón de dólares.
El proyecto también exigía flexibilidad, dado que los costos de construcción aumentaban en todo el país. En colaboración con el CDOT, el equipo contribuyó a perfeccionar el alcance del proyecto con el fin de maximizar los beneficios, al tiempo que se preservaba la visión a largo plazo para el corredor.
El ingeniero residente del CDOT, John Kronholm, afirmó que la planificación invernal del equipo fue otro aspecto importante para mantener los costos del proyecto dentro de lo previsto.
“La planificación proactiva del equipo durante el invierno contribuyó a hacer frente a los retos de financiamiento, al tiempo que se mantuvieron el alcance y el calendario del proyecto”, afirmó Kronholm.
Proteger a las personas y el entorno
Si bien el corredor, una vez terminado, se diseñó para proteger a los viajeros, su ejecución segura exigió prestar la misma atención tanto a las personas que realizaban los trabajos como al entorno que las rodeaba.
Cada temporada comenzaba con un repaso de los incidentes y las lecciones aprendidas del año anterior, seguido de un renovado énfasis en las mejores prácticas específicas para la montaña. Las cumbres semanales de operadores se centraron en el manejo seguro de la maquinaria en pendientes pronunciadas, mientras que las evaluaciones de acciones que salvan vidas animaron a todas las personas presentes en la obra a identificar y corregir de forma activa los posibles peligros.
“El año pasado fuimos reconocidos como los mejores de nuestra región en la ejecución de las evaluaciones de acciones que salvan vidas, y estamos trabajando para repetir ese logro”, afirmó Foglesong.
Esa misma atención al riesgo se extendió al entorno circundante. Se construyeron estanques de retención de sedimentos para capturar arena, sal y residuos de la carretera antes de que las aguas de escorrentía superficial llegaran al cercano arroyo Black Gore, mientras que los sistemas temporales de drenaje y control de la erosión protegieron la obra y los cursos de agua circundantes durante el deshielo primaveral y las tormentas repentinas de montaña.
Dejar una huella duradera
Con la finalización de las obras prevista para noviembre de 2026, un corredor que antes se caracterizaba por sus curvas cerradas, sus acotamientos angostos y sus usos contrapuestos se está volviendo más seguro y predecible para los conductores, el personal de emergencia, los usuarios de los senderos y la fauna silvestre.
Para Foglesong, que creció en Colorado, el proyecto tiene un significado aún más profundo. Recuerda haber recorrido las curvas cerradas y la carretera angosta del corredor, con el sendero recreativo corriendo junto al tráfico de la autopista interestatal. Para él, saber que las generaciones futuras disfrutarán de una conducción más segura y fluida ha hecho que todos los retos hayan valido la pena.
“Cuando la gente pase por aquí dentro de unos años, probablemente se limitará a decir: ‘Qué bonita carretera’”, afirmó. “No se darán cuenta de los años de planificación, colaboración y mejora que lo hicieron posible”. 